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miércoles, 30 de septiembre de 2015

COMPRAR EXPERIENCIA

Roger Schank, considerado uno de los pedagogos más influyentes del mundo y autor del concepto “Aprender es hacer” afirma que “…la experiencia es el mejor motor del aprendizaje” y, estando de acuerdo con él, yo voy más allá, y digo que, cuando no tienes experiencia, el mejor camino hacia el éxito es ‘comprar’ la experiencia ajena.

Tras muchos años como empresario he atesorado esa experiencia necesaria que me cualifica como Asesor de Emprendedores, mi ocupación actual. 

Un Asesor de Emprendedores, metafóricamente, es una persona que ha ido a la guerra, ha luchado en suficientes batallas como para saber que no todas se ganan, ha sido herido de mayor o menor gravedad y, cuando decide pasar a la reserva, es capaz y desea transmitir su experiencia bélica real a otros que, como él, son tan valientes (o tan locos) como para querer pelear en nuevas guerras.

A veces, los nuevos soldados no quieren escuchar, ya sea por el impulso de la juventud o porque algunos, tras años en otras ocupaciones ajenas al ejército, se han visto obligados a alistarse creyendo que sus conocimientos teóricos o la experiencia sobre otras materias les garantizarán la supervivencia, lo cierto es que en muchos casos “comprar experiencia emprendedora ajena” les parece un gasto inútil.

Por supuesto que alguno de estos últimos sobrevivirá, incluso será condecorado, pero muchos de ellos, viéndose años después en un espejo que les devuelve llenos de cicatrices, seguro que se arrepentirán de no haber invertido un poco de su presupuesto en ‘comprar experiencia’ y evitar tanto dolor.

Soberbia emprendedora, la que todos, por una u otra razón, tuvimos alguna vez. Soberbia que de no transformarse rápidamente en humildad socrática (sólo sé que no se nada) merma nuestras posibilidades de sobrevivir en la guerra empresarial actual.

Un Asesor de Emprendedores no es un coach, no es un mentor, no es un… es algo diferente, se parece más a un Ayudador, a un Compañero (en su acepción trashumante), alguien que te entiende porque ha estado igual que tú estás ahora, alguien que no ha perdido la ilusión pero sí ha dejado de ser iluso, alguien capaz de andar a tu lado una vez que ha visto coherente tu objetivo (aunque éste no sea necesariamente alcanzable en términos absolutos) y que ve posible en el mapa la ruta que pretendes recorrer (aunque sepa con certeza que mapa y territorio no son sinónimos).

A veces sólo preparará contigo el viaje, a veces caminaréis juntos los primeros tramos cual ciego y lazarillo, pero jamás decidirá por ti, sólo te dará su opinión -fundada pero subjetiva- y, cuando menos te lo esperes, estarás caminando solo, aunque extrañamente, notarás que siempre, de un modo u otro, él está a tu lado.

Inversión o gasto, ambos imprescindibles en cualquier proyecto emprendedor, la clave es que sean oportunos y posibles. Si ‘comprar experiencia emprendedora’ es una u otra cosa no importa, lo importante es que el ‘género’ sea de la mejor calidad y que tú puedas pagarlo.

Dentro de menos años de los que te imaginas, tú podrías volver de una guerra infinita, herido pero vivo, con el firme convencimiento de que la experiencia y las cicatrices han valido la pena y que merecen ser contadas. 

Dentro de pocos años otros te mirarán a los ojos y verán en ti algo que tienen mucho valor: el haber estado allí y haber aprendido. 

Ahora sólo se trata de ponerle precio a esa mirada…