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jueves, 3 de noviembre de 2016

LA ESCALERA MECÁNICA

Emprender es como intentar subir por una larga escalera mecánica que está bajando. Si te paras en algún momento, muy pronto estás de nuevo en el punto de partida. Si tu ritmo de subida es el mismo que tiene la escalera al bajar, nunca llegarás al ‘piso de arriba’ y quedarás atrapado en la escalera hasta que tus fuerzas fallen y acabes de nuevo en el principio.

Sólo si tu ritmo de recursos, trabajo, equipo, suerte, etc… es más potente que el de la escalera, podrás llegar al siguiente nivel. Y ahí, vuelta a empezar, porque la primera escalera mecánica da paso a la segunda, y ésta a una tercera, y así sucesivamente…

En conclusión, enamórate de la escalera y tu emprendimiento siempre será apasionante y exitoso.

En ASCEGA sabemos mucho de ‘escaleras’ y de cómo ayudar a los emprendedores a intentar subirlas, pero nos preocupa que haya personas que se arriesguen a intentar subir por la escalera  mecánica (la que baja) pensando en que su proyecto de negocio será capaz de superar todos los obstáculos, en vez de optar por no emprender y coger el ascensor: menos apasionante el viaje,  sin duda, pero mucho más seguro para quienes prefieren que les digan lo que se espera de ellos laboralmente.

Los coruñeses más viejos todavía recuerdan como en Barros o en El Pote muchas personas iban por las tardes sólo para probar aquellos artilugios que, con peldaños como fauces, parecían querer devorarte justo al llegar al piso de arriba. 

¡Aquellos si que eran emprendedores arriesgados!

Otros muchos, sin embargo, viendo al ‘monstruo’ preferían subir en los ascensores que, por lo menos, eran ‘pilotados’ por un señor uniformado y te dejaban sano y salvo en la planta de deportes o de música.

Unos no eran mejores que los otros. Y, desde luego, los de las escaleras mecánicas no necesariamente llegaban más rápido ni más alto a la planta elegida, sin embargo algo los hacía especiales, incluso admirables.

Más tarde todo se normalizó. Al ver que los dientes mecánicos no mordían, más gente se animó a subir por esa alfombra gris de acero estriado y más de uno, al llegar al piso de arriba, se cayó al suelo y se hizo bastante daño (pura estadística: aumentan los ‘valientes’ aumentan los ‘heridos’).

En ASCEGA nos preocupa -hoy más que nunca- que muchos de nosotros, especialmente los mayores de cincuenta, no seamos capaces de encontrar ese ‘ascensor’, simplemente porque ya no está, porque lo han quitado, y que sólo nos quede la famosa escalera mecánica de bajada donde nos vemos abocados a ‘emprender’ sí o sí.

Y cuando afirmamos con rotundidad que no todo el mundo debería ser emprendedor (porque no siempre «querer es poder») también nos preguntamos con preocupación ¿qué podemos hacer por aquellos a los que la vida no les deja hoy más opción que emprender aunque no quieran? 

Por eso queremos decirle a los coruñeses que estén pensando en emprender por ‘necesidad’ que vengan a ASCEGA, que no somos una asociación de empresarios al uso, que nuestra misión es  ayudarles a no cometer los mismos errores que nosotros y que somos personas que les vamos a entender porque, no hace mucho, estuvimos en situaciones muy parecidas a las suyas.

Y si al final no les quedase más remedio que ‘subir por la escalera’, decirles que también podemos enseñarles a ir ‘enamorándose’ poco a poco de la muy… ‘emprendedora’.