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lunes, 1 de mayo de 2017

ÍTACAS

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 

Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 

Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 

Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. 
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Ítacas.




Empiezo a entender lo que significan mis Ítacas. 

Quizá soy algo más sabio, seguro soy más experimentado.

Aunque todavía mi viaje no ha hecho más que empezar.

Vivir es mi viaje.

Ítaca es mi morir.

Soy lo que he vivido.

No hay futuro, sólo existe el pasado.

El presente se evapora, deja de existir en cuanto pronuncias su nombre (como el silencio).

Sin embargo aún puedo crear un pasado 'óptimo', el más parecido al que me gustaría evocar en cada momento que me quede de 'viaje' hasta llegar a mi última Ítaca.

Sólo tengo que intervenir conscientemente en cada momento presente, ahí es donde fabrico verdaderamente mis recuerdos 'óptimos', que son los 'ladrillos' de mi Villa Pasado.

Una Villa que es, nada más y nada menos, el lugar donde me gustaría morir, orgulloso de mi viaje, feliz por haber viajado.

Un Carpe Diem consciente es la única forma de construir el pasado que nos gustaría llegar a tener. 

Y evocar ese pasado 'óptimo' la única forma de ser feliz en la vida.











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