Páginas vistas en total

domingo, 11 de junio de 2017

DIAGNÓSTICO




Andrés Rábago García (El Roto) frisa los 70 sino los ha cumplido ya. Y, aunque el tango dice que «veinte años no es nada» yo creo que en esta ocasión sí son algo. Son ese algo que él ha vivido y yo no sé si viviré. Son infancias y juventudes desacompasadas que se acaban encontrando en una madurez que para él quizá sea más madurez que para mí. 

Siempre mordaz, nada cínico, removiendo conciencias inteligentes, hoy me obligo a hacerle un merecido homenaje al encontrarme con esta viñeta. Guardaría un minuto de silencio, solemne me llevaría la mano derecha al pecho (él se llevaría la izquierda), pero sólo estaría confundiendo al que mira pero no ve, seguro que pensaría que alguien había muerto y El Roto no creo que muera nunca (aunque Andrés tenga que hacerlo algún día).

En un mundo cuya única vara de medir son los dólares que la mayoría no tenemos ni tendremos nunca, siempre nos están cambiando el diagnóstico (como dice El Roto), sobre todo cuando observan que no estamos en disposición de sacar la cantidad necesaria de nuestro propio bolsillo y empezamos a costar más de lo que contribuimos.

Por eso no nos podemos permitir la ingenuidad, esa sensación maravillosa que tienen los niños pequeños de que nadie hace las cosas con fines abyectos, con la intención de beneficiarse tanto en cuanto te perjudica a ti. 

Ya no somos niños, Andrés algo menos que yo, y sabemos que nos seguirán cambiando el diagnóstico las veces que haga falta si descubren que no podemos pagarnos nosotros mismos el tratamiento. 


Y, una de esas veces, el diagnóstico será acertado, porque ya no tendrá remedio, y será entonces cuando, lo nuestro, nos saldrá a todos baratísimo.