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martes, 8 de agosto de 2017

ALPISTE




¡Se trataba de eso!

¡Y yo que siempre pensé que volaríamos juntos hasta el punto exacto en donde el final del día se cruza con el horizonte!

¿En qué momento decidiste entrar en la jaula con tu propia llave?

¿En qué momento preferiste tirar esa llave para no tener tentaciones?

¿Tanto miedo o tanta hambre tenías?

Yo te hubiera dado parte de mi coraje y parte de mi sustento.

Y ¿ahora?

Imaginar que vuelas no es volar.

Incluso soñar que vuelas no es volar.

Vivir no es imaginar ni soñar, vivir se parece más a luchar, a sufrir, a no saber lo que va a pasar.

La vida no puede entregarse por un puñado de 'alpiste'. Eso es rendirse.

Te echaré de menos a mi lado cuando mis alas apenas puedan batir contra el viento, cuando cansado de sobresaltos y saturado de platos vacíos revise todos los vuelos de mi vida y me dé cuenta de que pudiste elegir estar en ellos y que un puñado de 'seguridad' -entregada cada día a cambio de unos míseros granos de certeza- me arrebató el mejor compañero de viaje que pude tener.

Te echaré de menos, sí, pero sé que jamás sobreviviría volando dentro de mi mente, por lo que es el momento de decirte adios, de desplegar las alas y dejar que sea el viento el que enjugue mis lágrimas, esas que tú nunca verás porque la libertad obliga a no mirar atrás.